
La actividad física y el deporte pueden contribuir de manera significativa a la salud, la educación, la convivencia, la cohesión social y la calidad de vida de la poblaciónSin embargo, para que estos beneficios lleguen realmente a toda la ciudadanía, las políticas públicas en materia de deporte deben incorporar un enfoque social, inclusivo y centrado en la igualdad.
El diseño de una política deportiva con repercusión social implica ir más allá de la simple organización de actividades o la gestión de instalaciones. Implica identificar las barreras económicas, sociales, territoriales, culturales, funcionales o de género que puedan dificultar el acceso a las actividades físicas y deportivas, así como definir prioridades, recursos y mecanismos de actuación adaptados a la realidad de cada territorio.
Este tipo de política también requiere Coordinación con otros ámbitos municipales, como la sanidad, la educación, la igualdad, la juventud, los servicios sociales o la planificación urbana. Del mismo modo, es necesario contar con la participación de los distintos agentes implicadoslas administraciones públicas, las entidades deportivas y sociales, los profesionales, las instituciones educativas, las empresas operadoras cuando proceda y, sobre todo, las personas que se benefician de estas acciones.
En este Infografía Recopilamos algunas de las claves para avanzar hacia Políticas deportivas de calidadla armonización con los marcos estratégicos del territorio, la asignación de recursos, la incorporación de una perspectiva transversal en materia de igualdad e inclusión, la buena gobernanza, la comunicación, el seguimiento y la evaluación. Elementos que deberían permitir que que el deporte se consolide como una herramienta eficaz para ampliar las oportunidades y generar un impacto social.